sábado, 28 de septiembre de 2013

Origen

Rescatado de un antiguo post de Facebook....

Quién pudiera nacer en una tumba, con tus seres queridos sacándote de la tierra. Notar como tu cuerpo mejora día a día, recuperando sus fuerzas y volviéndose más joven.

Ir sacando a otros de la tierra, que permanecerán contigo un trecho del camino y a los que no echarás de menos cuando no estén, porque por entonces ni siquiera los habrás conocido.

Descubrir que el amor se hace más intenso día a día, y terminar enamorándote, con esas mariposas danzando en la tripa, de quien ha compartido contigo gran parte de tu vida.

Terminar todas tus relaciones con un primer beso.

Conocer las respuestas, e irlas olvidando junto a las preguntas.

Ir recuperando la ilusión, teniendo cada vez menos preocupaciones y obligaciones. Reencontrar el placer de jugar, y de pasar una tarde en un parque con los amigos construyendo un castillo que defender de las garras de un malvado dragón.

Volver al colegio para desaprender la complejidad y amargura del mundo y recuperar la inocencia de una mente infantil.

Ir dejando de comer, poco a poco, los alimentos adulterados por la hipocresía y la avaricia, para reencontrarte con los pechos cálidos de una madre.

Y finalmente, ver cómo todos sonríen con alegría a tu alrededor mientras inicias tu viaje final hacia el útero, regresando a la extraordinaria sensación de flotar en el interior de un cuerpo acogedor y amante, donde nada más existe, haciéndote cada vez más pequeño hasta, finalmente...

...ser desempezado.

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